Si paseas por Edimburgo antes o después acabarás en la Royal Mile. Si estás en ésta acabarás en el Castillo de Edimburgo. Y harás bien.

El castillo al atardecer. Fotografía propiedad de Morbuto.
El Castillo de Edimburgo es una enorme atracción turística en la zona. Una antigua fortaleza, Palacio Real, cuartel y prisión. Fue, en origen, contruido por Edwin -que da nombre a la ciudad-, rey de Northumbria en el siglo VI. El edificio posee ahora la codiciada piedra del Destino. Una valorada reliquia perteneciente a los antiguos reyes escoceses que fue tomada por los ingleses y devuelta a Escocia en 1996.
¿Qué ver?
Prepárate para disfrutar un rato y también para dedicarle 90 minutos a poco observador que seas. La gran explanada que encuentras al llegar, donde se celebra el conocido Military Tattoo, el Palacio, donde nació Jacobo VI y que guarda la

Edificio interior del Castillo. Autora de la foto: Lisa Nichhols
Piedra del Destino, las grandes almenas que ofrecen una vista panorámica espectacular, la Casa del Gobernador, hoy utilizado como comendor de oficiales, Las mazmorras y la prisión militar, El Gran Salón (no te lo pierdas) construído en el siglo XV y sede del Parlamento Escocoés hasta 1639… en fin, que tienes para disfrutar un rato viendo arquitectura y mucho de la historia escocesa.
Datos útiles
Dir.: Castle Hill (Edimburgo, obviamente)
Tel.: (0131) 225 9846
Horario: De 9:30 a 18:00 entre abril y octubre y de 9:30 a 17:00 desde noviembre a marzo.
Admisión: 45 minutos antes del cierre.
Dispone de lavabos, teléfono, tiendas de recuerdos (hortera y cara), acceso para minusválidos, restaurante (malo y caro) y cafetería. Más info: www.historic-scotland.gov.uk
¿Merece la pena?: Por supuesto. Visita imprescindible.